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Vilela: cirugía inédita para que un nene vuelva a oír

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13-01-2018 | INTERES GENERAL | ROSARIO
Vilela: cirugía inédita para que un nene vuelva a oír

Misael, de dos años, perdió la audición cuando contrajo meningitis. Le colocaron implantes cocleares en los dos oídos en simultáneo.

Cuando Misael tenía diez meses le diagnosticaron meningitis. Estuvo internado 21 días, y antes de que le dieran el alta le comunicaron a sus padres que, como consecuencia de la enfermedad, había perdido el cien por ciento de la audición. Por eso, Misael debió aprender a comunicarse de otro modo. Con su familia se relaciona muy bien con señas y gestos. Hoy tiene dos años y medio y hace tres días lo sometieron a una cirugía en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela para colocarle un implante coclear bilateral simultáneo que, cuando se encienda dentro de un mes, le permitirá comenzar a percibir sonidos. Es la primera vez que en la Salud Pública municipal se practica este procedimiento al mismo tiempo en los dos oídos. Ahora Misael se recupera de la intervención en su casa y en las próximas semanas le conectarán la parte externa del dispositivo, que le permitirá desarrollar, de a poco, el lenguaje oral.

Isabel Fernández y Luciano Salcedo tienen 23 años y se convirtieron en padres el 19 de julio de 2015. Misael fue un bebé normoacúsico, es decir, que percibía con normalidad los sonidos de su entorno. Pero en mayo de 2016, el nene se enfermó.

"Tenía fiebre muy alta y vómitos. No sabíamos qué tenía. Pasamos por distintos hospitales y en todos lados nos decían que era una angina", contó Isabel a LaCapital. Después de insistir durante varios días, Misael fue sometido a una punción lumbar, esto es, un procedimiento a través del cual se obtiene una muestra de líquido espinal. A partir de ese estudio los médicos le diagnosticaron meningitis bacteriana, una inflamación del tejido que recubre el sistema nervioso central. Una de las consecuencias de esa enfermedad es la hipoacusia.

Misael estuvo internado cuatro días en la sala de terapia intensiva del Hospital de Niños Zona Norte y 17 días más en una sala común. Cuando le dieron el alta ya no escuchaba. El diagnóstico fue "hipoacusia profunda".

El tratamiento

Desde el día en que la vida de su hijo ya no estuvo en riesgo, Isabel comenzó a recorrer distintos hospitales y centros de salud en busca de tratamientos.

"Fui a todos lados", dijo Isabel, que desde la enfermedad de Misael dejó de trabajar y se dedicó a buscar una solución que le permitiera mejorar la calidad de vida de su hijo. "Me levantaba muy temprano para conseguir turnos. Tuve algunas malas experiencias", recordó.

Después de un largo periplo, hace tres meses alguien la supo orientar: le dijeron que se dirigiera al Centro Municipal de Especialidades Médicas Ambulatorias de Rosario (Cemar) y buscara al otólogo Lucas Comelli. En el Cemar desde 1996 funciona el Centro Integral de la Audición, cuyo objetivo es el abordaje temprano de patologías auditivas.

Misael hizo varias consultas allí. Primero intentaron tratarlo con audífonos tradicionales, pero no dio resultado debido a la magnitud de la disminución de su capacidad auditiva. Finalmente, antes de Navidad, tuvo fecha para colocarle un implante bilateral coclear simultáneo. Durante la intervención, le colocaron dentro del nervio auditivo un dispositivo que, en un tiempo, le permitirá oír. En Rosario, este tipo de cirugías se realizan en el Vilela y en el Heca. Pero lo novedoso del caso es que es la primera vez que se intervienen ambos oídos en una misma operación.

La cirugía se realizó el miércoles pasado en el Vilela y duró casi seis horas. Misael llegó al hospital a las 6, ingresó al quirófano a las 7.15 y salió a las 13. "No se nos pasaba el tiempo mientras esperábamos", contó Luciano, su papá, que trabaja en la Central de Operaciones de Emergencias de Funes. "Igual fue más corta de lo que pensábamos, porque nos habían dicho que podía durar hasta las 15".

Ayer al mediodía, Misael fue dado de alta y ahora se recupera en su casa de Fisherton, adonde vive con sus papás, su tía y sus abuelos maternos.

Misael tiene la cabeza vendada con una especie de turbante que le hace fruncir el ceño. Sus papás dicen que a la noche le cuesta dormir por el dolor, pero que en las próximas tres semanas los tejidos tienen que cicatrizar y deberá seguir con su rehabilitación en el Centro Integral de la Audición.

"Tiene que ir al fonoaudiólogo y al psicólogo. Le va a llevar más de un año empezar a aprender el lenguaje", contó Isabel. Ella y Luciano sienten que el esfuerzo que hicieron por ayudar a su hijo está dando resultados y que en un par de años podrá escolarizarse, comunicarse con otras personas por fuera de su familia y hacer la vida de cualquier niño.

Fuente: SM – La Capital

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