Twitter le encontró la vuelta a su modelo de negocios y aleja fantasmas de quiebra

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Desde que nació, en 2006, son un clásico del mundo de los negocios digitales las críticas -y algunas burlas- a la estrategia comercial y al plan de negocios de Twitter. Incluso en medio del boom de crecimiento de la red de microblogging, los analistas de mercado ponían asteriscos en medio de tanta revolución y entusiasmo con una pregunta concreta: ¿cómo van a ganar dinero? Dicho de otra manera, cómo iban a hacer Jack Dorsey, el CEO y cofundador de la compañía, para devolver el dinero a los inversores.

Más dudas surgieron cuando siete años después Twitter tuvo su IPO y comenzó a cotizar en la bolsa sin el impacto esperado. Luego vinieron tiempos del cartel de "en venta" colgado en la puerta, aunque la empresa lo desmentía enfáticamente. Apple, Google, Disney y otros grandes sonaron como candidatos a comprar el pajarito azul. Pero no: la historia siguió, a los tumbos, pero siguió. Tiempos de mucha repercusión mediática con números pobres.

Cuando llegaron los tuits patrocinados y todo pareció remontar con el modelo de ganancias publicitarias, vino la meseta en el crecimiento de usuarios, algo que se mantiene: cerró el tercer trimestre del año pasado con 330 millones, apenas 3 millones más que nueve meses antes. Las cifras de los primeros balances de 2017 preocuparon a muchos. Incluso a fines de julio de ese año, Mercado Libre alcanzó un valor de mercado de US$ 12.700 y superó en "market cap" a Twitter. Un gran mérito para el sitio local, claro, que a su vez mostró el débil momento de Twitter, un gigante global al que cada vez se lo asociaba más con la palabra "quiebra".

Pero en el segundo semestre de 2017 llegó una bocanada de aire fresco que le permitió cerrar el año con un valor de mercado que hoy ronda los US$ 19.000 millones. ¿Es algo momentáneo o perdurará? ¿Qué pasó?
Para empezar, un guiño desde "el mercado". En octubre, JP Morgan mejoró su ponderación sobre el precio de la acción de la red social y la colocó en US$ 27. "Sus resultados financieros se fortalecerán durante el año próximo a medida que la empresa continúe construyendo su propuesta de valor diferenciado para los usuarios y regrese al crecimiento de sus ingresos", asegura el informe de JP Morgan que cita CNBC.

Claro, no toda fue "ayuda" externa. La propia compañía encaró una serie de cambios importantes. Primero, duplicó la extensión de cada uno de los 65 millones de tuits que origina por día: chau a los históricos 140 caracteres. También permitió crear "hilos" de conversación de manera más simple. Y, por fin, puso manos en la masa para combatir trolls y contenidos vinculados con la incitación a la violencia y el odio y evitar acosos. Este último punto fue vital, una verdadera señal de una empresa a la que le costaba "meter mano" en su plataforma.

Desde octubre, Twitter aplica nuevas reglas y ya bloqueó miles de cuentas que no cumplían con los requerimientos. También insta a los tuiteros a la denuncia activa de este tipo de contenidos originados por personas u organizaciones. Lidiar con este histórico problema y ser más flexible fue una buena señal para Wall Street.

Claro, el odio no siempre viene de trolls anónimos o bots. En los últimos días, hubo polémica por el cruce de tuits sobre el tamaño de los botones rojos y poder nuclear entre Donald Trump y Kim Jong-un, el líder norcoreano. Además, Trump no duda un instante en recurrir a Twitter para descargar su furia contra la prensa y contra cuanto rival se le cruza.

"Bloquear a un líder mundial en Twitter o eliminar sus controvertidos tuits ocultaría una información importante que la gente debe poder ver y debatir. Además, tampoco serviría para silenciar a dicho líder y, sin embargo, dificultaría la discusión necesaria en torno a sus palabras y sus actos", sentenció la compañía en un comunicado. Fin de la discusión: Trump podrá seguir tuiteando lo que quiera sin problemas.

Con algunas decisiones importantes, ganancias de US$ 590 millones en el tercer trimestre de 2017 (US$ 3 millones más de lo esperado por los analistas: poco, pero representativas en tiempos difíciles) y buenas expectativas para lo que viene, Twitter se prepara para encarar el 2018. ¿Podrá este verdadero "abuelo" de las redes sociales sacudirse de una vez los ya habituales malos augurios sobre su futuro?

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