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Las exportaciones olvidadas

En el marco de la reunión del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) que tuvo lugar en Danang, Vietnam, el director general de la Organización Mundial del Comercio, Roberto Azevêdo, confirmó que el comercio internacional aumentará 3,6% en el transcurso de este año comparado con el 1,3% de 2016. Esta es la primera vez desde 2011 que el incremento superará el umbral de 3%, lo que alienta la posibilidad de que el comercio vuelva a convertirse en una fuente de crecimiento como lo fuera en las últimas décadas hasta la crisis financiera de 2008. Las exportaciones de la región asiática aumentaron 11% y las importaciones, 17% durante el primer semestre, según datos del Banco Asiático de Desarrollo (BAD), favorecidas por la expansión del 2,7% del PBI de los Estados Unidos, 2,6% en el área del euro y 7% en China.

Las exportaciones argentinas parecieran mantenerse al margen de la evolución de las exportaciones mundiales. El nivel de exportaciones de los últimos dos años y las cifras de los nueve primeros meses no muestran cambios. Las exportaciones de 2015 fueron 56.787 y en 2016, 57.733 millones. Hasta septiembre de este año sumaron 43.990 y en el mismo período del año pasado, 43.675 millones; no se avizoran cambios en la tendencia de los próximos tres meses. Las importaciones, por el contrario, tuvieron un aumento del 17%, arrojaron un déficit de la balanza comercial de 5200, equivalente al 12% del total de exportaciones. La participación argentina en las exportaciones mundiales osciló en 0,43% hasta 2013. En 2014 ya fue del 0,40 y en los tres años subsiguientes cayó al 0,35 por ciento.

La Argentina siempre tuvo dificultades para aceptar que el comercio exterior constituye una fuente genuina de crecimiento, porque se acostumbraba a asociar el aumento de las exportaciones con una transferencia de ingresos a favor del sector agrícola, en detrimento del consumo en los centros urbanos. La experiencia mostró que los períodos de saldo favorable de la balanza comercial están asociados con un desarrollo del mercado interno, mientras que los déficits son un prolegómeno de períodos recesivos y devaluaciones por la necesidad de ajustar los desequilibrios del sector externo. El endeudamiento puede cubrir transitoriamente los desfasajes, pero en el mediano plazo se convierte también en una restricción porque no puede sostenerse en el tiempo.

El aumento de exportaciones depende de condicionamientos internos, pero también de la situación del mercado internacional. La expansión representa un aliciente, mientras que la retracción desalienta la salida de las empresas por las dificultades para encontrar oportunidades en un mercado altamente competitivo donde las relaciones entre proveedores y compradores suelen requerir de un largo período de maduración. Las circunstancias favorables de la coyuntura internacional constituyen un estímulo para la implementación de políticas destinadas a lograr un aumento de las exportaciones. La economía internacional también tiene ciclos.

El aumento de la competitividad de las exportaciones constituye un requisito ineludible cuyos resultados recién se podrán apreciar en el largo plazo, pero no necesariamente coincidirán con los ciclos de la economía internacional. El ajuste del tipo de cambio o evitar el deterioro forman parte también de las políticas de promoción y los países suelen utilizarlas cuando necesitan solucionar el deterioro de la balanza comercial y encuentran dificultades para obtener financiamiento. China devaluó en 1994 para abrir su economía y la grave crisis financiera de 1997-1998 en los países en desarrollo provocó una ola de devaluaciones. En 2008, la crisis comenzó en los Estados Unidos y la recuperación demoró cinco años.

El comercio internacional ha comenzado una expansión que durará hasta la próxima fase recesiva de los inevitables ciclos de la economía capitalista. Es de esperar que no sean las circunstancias las que empujen a poner el acento en la balanza comercial y desear que ese momento coincida con una coyuntura favorable de la economía internacional.

El autor es diplomático.

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