Nacionales

Habla el jefe de la organización internacional que está detrás del allanamiento a la “droga del sapo” en Mar del Plata

Compartir:

Polvo incautado en Mar del Plata: según la Bonaerense se trata del veneno del sapo bufo alvarius.

Sentado en Madrid, el santafesino Alberto José Varela mira la pantalla de su teléfono a la espera de novedades en los tribunales de Mar del Plata. "Nuestros abogados ya están con el tema. Supimos todo desde el comienzo y empezamos a actuar", afirma. Dos miembros de su organización fueron arrestados, en un caso al menos llamativo para los tiempos de las drogas y las terapias alternativas en la Argentina.

En la tarde de ayer, la Policía Bonaerense irrumpió en una pequeña casa sobre la calle Río Negro en Mar del Plata con un cósmico diseño hippie pintado en su frente. Una visión cósmica fue básicamente lo que llevó a la Bonaerense a romper y allanar bajo las directivas del fiscal Leandro Favaro: entre alfombras y almohadones y cuadros psicodélicos se encontró un tupper con una serie de listones de madera y una bolsa de un polvo grisáceo, conformado por partes cristalinas, pequeñas astillas. Dos personas resultaron detenidas.

Los listones de madera contenían kambo, una sustancia secretada por una rana que se introduce en el torrente sanguíneo y es empleada ancestralmente por aborígenes y chamanes del Amazonas como medicina. El kambo -que no produce alucinaciones- no es algo nuevo en Argentina: tiene hace varios años un pequeño pero devoto grupo de seguidores que lo consume en reuniones privadas coordinada por supuestos terapeutas y elogia sus efectos milagrosos, en un circuito comúnmente asociado al supuesto consumo terapéutico de ayahuasca.

Alberto José Varela.

Sin embargo, la bolsa de polvo encontrada en la casa marplatense es algo mucho más fuerte y mucho más novedoso. Según la Policía Bonaerense, se trata del veneno del sapo bufo alvarius, oriundo del desierto de Sonora en México, secretado por glándulas del animal. Secada y luego fumada, la sustancia puede producir poderosas alucinaciones y visiones gracias a su presunta presencia de moléculas de DMT, un poderoso agente psicoactivo que también es parte de la ayahuasca y está penado por la ley argentina desde la actualización del decreto de la Ley de Drogas en 2016. Sus devotos también hablan de propiedades terapéuticas, mejoras psicológicas casi inmediatas.

El veneno del sapo comenzó a asomar tímidamente en Argentina durante 2016 y 2017 en "ceremonias" y "talleres" en La Plata y Capital Federal. Una organización en particular, Inner Mastery International, con presencia en cerca de 20 países, se encargó de difundir sus beneficios a través de charlas en todo el país, con conferencias en las últimas semanas que ocurrieron en Mar Azul, Pinamar y Mar del Plata, precisamente en el hotel Iruña.

Inner Mastery está registrada desde fines de octubre como una sociedad anónima con un domicilio en la calle Esmeralda el Capital Federal, integrada por dos socios en el rubro de "terapias y psicoterapias", paga Ganancias e IVA según registros de la AFIP. Un formulario de la firma fue encontrado en el allanamiento en la calle Rio Negro: Alberto José Varela es el fundador de la organización a nivel global.

Hoy, Inner Mastery tiene un raro privilegio: es, hasta el momento, y si la sustancia en la bolsa es veneno de bufo alvarius, la primera vez que la "droga del sapo" es incautada en un procedimiento legal en Argentina.

Pipa supuestamente empleada para fumar el veneno del sapo.

Uno de los detenidos "es un terapeuta y psicólogo formado en España con nosotros, es un experto, estaba con una colaboradora, son un equipo profesional formalmente vinculado a Inner Mastery", afirma Varela, preocupado desde Madrid: "Dimos una charla en Mar del Plata y hubo un interés, estaban porque se había formado un pequeño grupo de personas que pidió hacer un taller con las terapias". Una sesión, afirma Varela, puede costar entre 2000 y 2500 pesos, con unas cuatro horas de duración.

En sí, el caso de Inner Mastery es algo pionero: es la vanguardia de las terapias chamánicas con alucinógenos que busca constituirse por ley, de cara a una creciente demanda y a años de reuniones clandestinas. Hubo situaciones desagradables que reflejaron la falta de control en el fenómeno, en donde tener un médico clínico y un psiquiatra presentes para cualquier contratiempo es una rareza: en 2014, una rueda de ayahuasca organizada en una isla del Tigre por el financista y galerista de arte Ignacio Liprandi y oficiada por un aborigen de la tribu peruana terminó en acusaciones de violación y abuso que nunca llegaron a la Justicia.

La situación, también, contiene la paradoja de qué puede ser considerado una droga estupefaciente, y qué no, cuál es la calificación legal que corresponde. Las fuerzas de seguridad apuntaban a las ruedas de ayahuasca como un ejercicio ilegal de la medicina. Hoy, fiscales y jueces apuntan a criterios y términos paraguas como "nuevas sustancias psicoactivas".

Formulario de Inner Mastery incautado.

Varela dice "no usar ayahuasca" porque "es ilegal en Argentina" a pesar de que fue un tema anunciado en la última conferencia de Inner Mastery en Mar del Plata. También asegura que el veneno del sapo "no es droga ni es ilegal" ya que en sus cálculos "no contiene DMT, lo que la haría ilegal". "Si hay una sustancia prohibida, no la usamos", asevera.

Para el fundador de Inner Mastery, que lo allanen o lo investiguen no es algo fuera de lo común. "Estuve catorce meses preso en Uruguay, pero se hicieron tests más intensivos sobre lo incautado y no encontraron nada. Hoy en Colonia tenemos un centro. Nosotros queremos mejorar la vida de las personas con estas sustancias. Vienen a vernos personas con depresión, adictas a las drogas. Siempre tenemos un médico a disposición, contamos con apoyo terapéutico, integraciones posteriores para que la persona mejore su vida cotidiana. Las terapias con sustancias como las que usamos nosotros son cien veces más poderosas que una terapia común."

Se espera que ambos detenidos declaren esta mañana.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba