Buscan probar si el ácido graso omega-3 previene contagios por coronavirus en personal de salud

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Buscan vacunas y tratamientos contra el COVID-19 en tiempo récord. El mundo entero está en la lucha contra el nuevo coronavirus, que ya ha tenido consecuencias econónmicas, sociales y hasta políticas, catastróficas; como así también respuestas ambientales positivas en relación al aislamiento.

Un nuevo ensayo clínico en Argentina buscará comprobar si el aceite de pescado de prescripción enriquecido con ácido etil-eicosapentaenoico, es decir el ácido graso omega-3, previene el contagio de coronavirus o reduce la severidad de los síntomas en el personal de la salud, el principal grupo de riesgo expuesto al virus SARS-CoV-2.

El estudio, liderado por Rafael Díaz, médico cardiólogo director de Estudios Clínicos Latinoamérica (ECLA), es analizado en estos momentos por la ANMAT, organismo descentralizado que garantiza que los productos para la salud sean eficaces, seguros y de calidad. Y el protocolo contempla la participación de 1.500 voluntarios sanos o presuntamente sanos, quienes van a tomar el medicamento (Vascepa, Amarin) o un placebo durante dos meses.

podría interferir con la cantidad de personas que se infectan si yo logro cambiar rápidamente el metabolismo y transformarlo

La expectativa que tiene este grupo de investigadores es que, como mínimo, se reduzca un 30% el riesgo de contagio. En diálogo con el medio online Infobae, el doctor Rafael Díaz, médico cardiólogo director de Estudios Clínicos Latinoamérica (ECLA) y socio fundador del Instituto Cardiovascular de Rosario, explicó: “Nosotros conocemos que los ácidos grasos poliinsaturados, llamados también Omega 3 básicamente se agrupan en dos grupos: EPA (eicosapentaenoic acid) y DHA (docosahexaenoic acid), ambos formatos químicos, y son los dos componentes más importantes del Omega 3”.

“La interpretación de cómo juegan desde el punto de vista mecanístico es muy completa, es muy básico, mecanismos moleculares muy íntimos, pero el efecto final podría estar relacionado a que tienen una función antiinflamatorio y antitrombótico”, agregó.

Según especificó el doctor Díaz, “el efecto antiinflamatorio se ve a través de la modulación de muchos sistemas y ahí aparentemente el EPA pareciera ser mucho más poderoso que el DHA. Hace muchos años que se investigan los Omega 3 en cardiología y en patologías de alto riesgo como diabetes, de hecho hay entre 10 y 11 estudios clínicos previos, la mayoría de ellos no demostraron beneficios, pero es importante destacar que en todos esos estudios la dosis de Omega fue alrededor de 1 gramo por día, y en la mayoría de esos estudios Omega contenía EPA y DHA”.

Los científicos creen que partiendo de la base de que estos compuestos tienen mecanismos moleculares antiinflamatorios y antitrombóticos que se han demostrado en experimentación básica a nivel celular: un nuevo estudio clínico que fue presentado a fines del año 2018, denominado REDUCE-IT, fue planificado con altas dosis de Omega 3, de un derivado etílico del EPA, solamente EPA en una alta dosis, de 4 gramos.

Inspiración

“Esta idea surgió de una investigación en Japón que mostró alguna evidencia de beneficio, una tendencia con alta dosis de EPA y para replicarlo se realizó el estudio REDUCE-IT aquí en Occidente y seleccionaron a una población de alto riesgo cardiovascular, la mayoría de ellos había tenido un evento coronario agudo, un infarto agudo de miocardio, en el pasado”, agregó. Además, debían cumplir otro requisito, tener triglicéridos altos.

no estamos hablando de una droga con efectos adversos serios, sino de un cambio nutricional

¿Qué demostró REDUCE-IT?

Bajó los triglicéridos y demostró una reducción de eventos cardiovasculares y de mortalidad. “Fue un impacto tremendo, porque estas personas estaban tratadas con estatinas en altas dosis, o sea que el efecto no fue mediado por una caída del colesterol, que fue mínima, los triglicéridos cayeron más sustancialmente, pero al hacer un análisis mecanístico si el mecanismo está derivado de los triglicéridos que bajaron o del LDL que subió en el grupo placebo, no se puede establecer, ni por el LDL ni por los triglicéridos, sino que se especula que el mecanismo antiinflamatorio y antitrombótico era el que podría estar ejerciendo beneficios”, aseveró Díaz.

Si el Omega 3 es antiinflamatorio y antitrombótico podría tener un rol en COVID. Los pacientes graves sabemos que tienen una tormenta inflamatoria y los pacientes muy muy graves también muestran evidencias de coagulación intravascular. Ambos mecanismos podrían ser de beneficios en los pacientes graves.

“Está demostrado en experiencias básicas aunque con limitaciones al tratarse de pocos pacientes, o en animales, que los ácidos grasos poliinsaturados interfieren con los gérmenes y con los virus, porque le afectan la membrana que los recubre”, enfatizó Díaz.

Los coronavirus son una extensa familia de virus que pueden causar enfermedades tanto en animales como en humanos, porque cuentan con una membrana que los recubre con espículas o espigas, lo que les da un aspecto de corona. “Esa membrana en su contenido es glicoproteica, tiene proteínas, hidratos de carbono, y tiene contenido lipídico y glicoproteico, de tal manera que la interferencia de los ácidos grasos libres potencialmente la desfuncionalizan, le hacen perder calidad de su función”, explicó el investigador, quien participó de más de medio centenar de ensayos clínicos multicéntricos publicados en prestigiosas revistas científicas como The Lancet, The New England Journal of Medicine y Circulation.

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“Hay modelos experimentales en donde se demuestra que este tipo de ácidos grasos poliinsaturados puede tener efecto antiviral, podría interferir con la cantidad de personas que se infectan si yo logro cambiar rápidamente el metabolismo y transformarlo con mayor cantidad de ácidos grasos en vez de grasas saturadas e hidratos de carbono”, adelantó Díaz.

“Es una alternativa interesante porque tiene características fundamentales: no estamos hablando de una droga con efectos adversos serios, sino de un cambio nutricional”, manifestó.

Consultado al respecto de si la aplicación de una alta dosis de Omega 3 tendría efectos adversos, el médico cardiólogo aseguró que sí, “ha sido reportado un exceso de sangrado menor, pero en definitiva esto avala su efecto antitrombótico. A su vez se han presentado casos de aumento de filiaciones auriculares, pero en los pacientes jóvenes no es probable que suceda, y tercero puede provocar intolerancia gástrica, como cualquier suplemento nutricional, pero se tratan de complicaciones menores”.

Este ensayo clínico aún no está aprobado. El grupo de científicos espera la decisión final de la ANMAT, organismo descentralizado encargado de garantizar que los productos para la salud sean eficaces, seguros y de calidad.

Fuente: Infobae

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